miércoles 10 de junio de 2009

Bichán o los cuentos de mi generación (¡por fin, por fin, por fin!)


A Miguel Yarull lo he visto un par de veces en mi vida y habremos cruzado una docena de palabras bastante genéricas. Él está casado con mi gran amiga Soraya Pina a quien, por esos retortijones de la vida, ya no veo nunca; apenas nos actualizamos electrónica y automáticamente cada dieciocho meses, como los softwares gratuitos.

Fue Pina quien me contó que su compañero era escritor y, en su tiempo libre, ingeniero. Que una vez ganó el primer Premio en el prestigioso Concurso Internacional de Cuentos de Casa de Teatro y que había escrito guiones de cortometrajes. Yo le había comentado que quería dirigir cine y ellos tuvieron la gentileza de entregarme uno de sus guiones después de contármelo. Con cierta vergüenza, admito que nunca lo leí. En esos días, yo sorteaba la tormenta de un matrimonio que se terminaba y las ráfagas se llevaron mis ínfulas de Tarantino con todo y claquetas, altavoces, sillas plegadizas, Ray Bans y t-shirt de Dewarista.

Algunos años pasaron sin noticias de Yarull hasta que, en ese nuevo paradigma del mentidero madrileño llamado Facebook, me enteré de que Miguel había publicado un libro de cuentos. Mi amiga Pina creó un grupo de soporte y yo me apunté sin saber mucho por qué (todo en el Facebook es así ¿no?). Hace quince años, ella y yo solíamos fumarnos tres cajetillas de Marlboro por día haciendo anuncios para Coca-Cola (ya no fumamos, somos postmodernos) y sé muy bien que los publicitarios somos capaces de venderle arroz a los chinos, toallas sanitarias a una menopáusica y condones a un cura (bueno, admito que lo último no es tan difícil); pero también conozco lo suficiente a Pina para saber que, si ella andaba cacareando el libro de Miguel, debía ser muy bueno.

Cuesta, segundo piso, al lado de la novelita laureada de una señora apellido Trujillo. Ahí estaba: Bichán. 14 Cuentos cortos y el de Montás, 300 pesos.

La contraportada decía que “Deportivas parte atrás” era el cuento premiado. Abrí el libro, comprobé que era el primero y me dispuse a la lectura. Detrás de la colección de personajes disímiles con descripciones tan vívidas como divertidas, un leitmotif cada vez más intrigante me amenaza y me asalta hasta que me vence en el último párrafo. “Deportivas parte atrás” ¿Cómo no me la llevé? Te la comiste, león. Una a cero.

Mientras me moría de la risa leyendo “La Venganza nunca es Buena”, quería secretamente cerrar el puño, hundir el codo y gritar “Yes!”, pero Yarull sabe de trampas y, con tres palabras, Moquete y yo quedamos espabilados en medio de la Máximo Gómez. Qué bien que escribe, carajo. Dos a cero.

Y ya no pude parar de leer, tal vez porque somos contemporáneos (yo apenas dos años mayor) y nos tocó ver la vida desde la misma grada, tal vez porque el universo de Miguel Yarull está habitado por las mismas preguntas, los mismos dolores, las mismas pesadillas, los mismos familiares referentes; desde la construcción de un cuento alrededor de una canción de Pink Floyd en “Bichán” hasta el vertiginoso repaso de una vida en el momento de la muerte en “KM 29”. Astuto, sorprendente, divertido. Este libro está vivo y me está llamando por mi nombre.

En su Decálogo del Perfecto Cuentista, Horacio Quiroga escribió “No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas”. En Bichán, Yarull juega con su lector, lo seduce con sagaces exordios y lo lleva de la mano hasta la emboscada del siempre imprevisto desenlace.

Armado con un arsenal de metáforas frescas, mundos vírgenes, un refinado gusto por el sarcasmo y un imaginario insólito, Miguel me sumergió con los ojos abiertos en el océano del fetichista en “Mesas – no techos – de cristal” dejándome doblado de la risa con las últimas dos palabras; me sacudió con la inapelable concisión de “El libro”; me conmovió con “A Carboncillo”, y me subió hasta el cielo sólo para dejarme caer desde lo más alto con “El aire más fresco”.

“Historia con dos caras” ya me tenía por el cuello cuando el género de un adjetivo viró la torta en astuto sortilegio para dejarme absolutamente perplejo. Genial. En la reivindicación de “Mano Limpia”, el autor ejerce su derecho concebir un final “feliz” (justicia poética). "El Cínico" explota el sarcasmo a la inglesa (¿o será a la libanesa?) y me hace sacudir la cabeza de manera entusiasta. En “Radio Mil Informando” y “Waiting on a Friend”, explora un nostálgico universo de sueños rotos y reencuentros frustrados que resultan curiosamente cercanos y creíbles. “El Arquitecto” puso el juego 14 a cero a favor de Yarull y, finalmente, el de “Montás” lo vi filmado y arrollando en Cannes. Ya quisiera yo ver a Guy Ritchie hincarle el diente a esa genialidad de fondo y forma.

Lo leí de una sentada y me quedé salivando. En un país en el que parecería que nos vamos a pasar la vida escribiendo sobre Trujillo, Yarull es un Bichán. Enhorabuena y desde ya espero por el “sophomore”.

El autor de este artículo NO es Crítico Literario. Simplemente, cuando algo le gusta mucho, lo dice.

10 comentarios:

wasarry Say nO MOre dijo...

A diferencia de muchos críticos poeta usted reseña sus creencias amparadas en la verdad literaria, no en el amiguismo como se suele hacer acá!

Y si, estamos hartos de Trujillo!

Afectos!

PD: Le cuento hermano que el jurado de poesía (del premio nacional) fue este año dominado por los extranjeros plus un pseudo intelectual de esos de acá, y al finiquitar la elección ganadora este TURPÉN asentó por escrito que el no estaba de acuerdo, oponiéndose ferozmente, porque esta vez no se eligió uno de sus amigos...(ups! lo dije!)

Víctor Manuel dijo...

Hola. La manera en que has contado el placer de leerlo me ha dejado con ganas de leerlo. Yo no vivo allá y estoy harto de Trujillo -- muy irónico que el libro que estuviera al lado tuviera el mismísimo apellido.

Clawer dijo...

A los 11 días de cualquier mes, RD $300 pesos represente un porcentaje significativo del PIB de cualquier mortal atado a los periodos quincenales, mas sin embargo, por razones menos trascendentes he experimentado un déficit fiscal, ¿así que por qué no?
Cuesta, I´m on way

Carolina dijo...

Yo tambien lo voy a comprar y a leerlo, ya estoy intrigada... buena reseña, debes haberlo heredado del papá!!!

Argénida Romero dijo...

Lo que me gusta de la actual literatura dominicana, la de verdad: otros nuevos fantasmas, otros nuevos enigmas, otros mundos. (inserte mala palabra con M aquí)...temas de siempre (otra más con F, en inglés)...Trujillo!

Tuve el placer de ver su presentación en la Feria del Libro Usado y tu crítica me encamina con más animo.

Roger Zayas dijo...

Guillermo, has dado en el clavo. Soy fan de Bichán desde su parto, pero verlo "criticado" por ti me hace querer leerlo de nuevo y de nuevo y de nuevo.
Miguel es increíble. Todos los que lo queremos y conocemos, entendemos que Bichán es su Alter Ego, ya que Miguel, ni malas palabras dice!!! ja ja ja!...
Me enorgullece mucho mi compadre y más aún cuando alguien de tu talento y tu valía lo reseña de una forma tan magistral!

seseum dijo...

W., si la historia que escribes del Premio Nacional de Poesía sucedió en realidad, sólo espero que él miembro del jurado haya estado defendiendo a su amigo por sus méritos literarios.
Gracias por la visita.

Víctor: Espero que tengas la oportunidad de leerlo. Con respecto al libro de la Aída Trujillo qu estaba al lado de Bichán, supongo que sabrás que se ha armado todo un revuelo en los corrillos literarios nacionales, pues le otorgaron el Premio Nacional de Novela. Ese día me tocó comprarlo para un amigo. Para mí, compré Bichán; Memorias de la Sangre de Luis Martín Gómez (Premio Nacional de Cuento) y Vórtice de Armando Almanzar. Bichán se ganó la reseña... por mucho. Gracias por la visita.

Clawer: Espero que, luego de leerlo, coincidas en que son unos de los mejores 300 pesos que se pueden gastar en un país donde un combo de Burger King cuesta justamente eso. Gracias por pasar.

Hazlo, Caró. Gracias.

Es cierto Argénida, la literatura dominicana necesita algunas "Mudanzas" ;-)

Roger: Yo estoy orgulloso de que Miguel sea dominicano. Mi reseña ha sido sólo un humilde reflejo del libro. Gracias por la visita y tu generoso comentario. Todo un placer tenerte por acá, vuelve cuando quieras.

Rosa Silverio dijo...

Excelente tu entrada. Leeré el libro. Había visto una reseña en una revista y me llamó mucho la atención el título, pero ahora me animo más a leerlo.

Con relación a las historias de los premios, en particular del Premio Nacional de Poesía de ahora, les recuerdo que siempre surgen muchos cuentos y leyendas, que hay gente que repite como un eco lo que escuchó que dijo otro y de paso le añade un poco más. Al final lo que nos llega no siempre es la verdad, sino una gran mentira. De todos modos, si es cierto lo que le dijeron a Waldo, es penoso.

Y sobre el premio de novela, he visto a mucha gente criticarlo y acabar con el libro, pero de todos los que me han hablado mal, ninguno ha leído el libro y eso me parece preocupante. Es peligroso hablar desde la ignorancia. Como yo no he leído el libro, no digo nada.

A mí ya no me atrae el tema de Trujillo, pero eso no quiere decir que esta novela, por tratar este tema, no pueda ser premiable.

Creo que debe respetarse el veredicto del jurado, independientemente de que a uno le guste o no el veredicto.

Si algo positivo trajo el premio este año fue la inclusión de jurados internacionales. Esto me parece muy bueno porque gente que antes no ganaba porque no era "amiga" del jurado, ahora quizás tenga oportunidad.

Por otro lado, yo pienso: Junot ganó el Pulitzer por un libro que no me gustó mucho (me parecibó bien pero no me emocinó), entonces ¿por qué esta señora no puede ganar un premio por su libro?

Hay que tomar en cuenta que sólo participaron 17 novelas y todas sobre temas trujillistas.

La participación fue muy baja y si el libro de esta señora no es tan bueno como dicen, puede ser: o que el jurado haya tenido mal gusto o que en realidad la calidad de las obras mandadas haya sido muy mala y se haya premiado lo mejorcito del grupo, o que, pésele a quien le pese, el libro sea bueno.

No sé, quizás este premio sólo ha puesto en evidencia una posible crisis en la novelística dominicana contemporánea. Fíjate que todavía estamos apegados el tema Trujillo (incluso Junot).

Cuidate mucho.

Un abrazo.

seseum dijo...

Hola Ro.

Yo tampoco he leído el libro de la Trujillo y sólo lo mencioné para darle color a la reseña.

Realmente me causa mucha gracia el revuelo que se ha armado en torno al premio. Cuando escucho los debates en la radio y leo los artículos, me resulta muy difícil distinguir a los envidiosos de los objetivos, los patriotas de los chovinistas y los talentosos de los frustrados. Pero eso pasa hasta en Miss Universo ¿no? Precisamente por eso nunca me han gustado los concursos.

No tenía el dato de que todas las novelas participantes eran sobre El Jefe. A mí me tiene harto pero no puedo negar que el hombre es un éxito de taquilla.

Ummm, ahora que lo pienso, quizás debería dejar de escribir cuentitos de peloteros y…

“Aquella noche del 30 de mayo, la muerte había acampado en el Malecón…”

Gracias por el comentario.

Miguel Yarull dijo...

Guillermo,
Con mucha humildad y orgullo he leido tu reseña. Me alegra que el libro te haya tocado de esa manera. Los personajes y las historias de Bichan son muy cercanos a mi y a la vez son muy de todos, y el hecho de que te identifiques con ellos realmente hace del libro un reflejo de nuestra generacion.
Espero seguir teniendo el gusto de leerte, y espero poder contar con tu blog para que la gente se entere de que sigue sucediendo con el libro.
Muy, muy agradecido.
Miguel Yarull.

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